/ / "HABIENDO PERDIDO DOS HIJOS, SOÑÉ CON UN NUEVO EMBARAZO" — LA HISTORIA DE OKSANA Z. SOBRE LA PÉRDIDA RECURRENTE DEL EMBARAZO
 
       
 

"HABIENDO PERDIDO DOS HIJOS, SOÑÉ CON UN NUEVO EMBARAZO" — LA HISTORIA DE OKSANA Z. SOBRE LA PÉRDIDA RECURRENTE DEL EMBARAZO

"HABIENDO PERDIDO DOS HIJOS, SOÑÉ CON UN NUEVO EMBARAZO" — LA HISTORIA DE OKSANA Z. SOBRE LA PÉRDIDA RECURRENTE DEL EMBARAZO

Apenas hay algo peor para una futura madre que la pérdida de su bebé por nacer. Pero la verdadera tragedia comienza con el diagnóstico de la pérdida recurrente del embarazo, un desafío serio y horrible que no todas las mujeres pueden enfrentar...

No es fácil leer la historia de nuestra paciente Oksana Z. Un dolor insoportable de las pérdidas irrecuperables se esconde detrás de cada su palabra y oración. Por razones que durante mucho tiempo permanecieron inciertas, Oksana perdió dos hijos, pero esta experiencia dolorosa no la decepcionó ni desvaneció su esperanza del nacimiento de un hijo:

"Mi primer hijo murió durante del parto. Murió tan pronto como comenzaron las contracciones, aunque, el día antes del parto, visité a mi médico y me dijo que ni yo ni mi bebé teníamos problemas de salud. La causa del aborto espontáneo no estaba clara. El niño nació sin cualquier patología obvia, la autopsia tampoco no reveló la razón por la que mi hijo murió. Lo único hecho objetivo fue mi placenta envejecida, pero los médicos no pudieron explicar su envejecimiento prematuro.

Siete años después volví a quedar embarazada y di a luz a una niña. Mi hija nació un poco antes de la fecha prevista, hubo algunos problemas con su salud, pero, en general, todo estaba bien. Mi tercer hijo nació en la 35 semana del embarazo y luchó por su vida durante dos meses. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos de los médicos, perdió la batalla... Y una vez más, no hubo razón justificada para su muerte.

Me di cuenta de que algo anda mal en mi cuerpo, que debería haber una razón para que mis hijos murieran... Mi esposo, después de todo lo que pasamos, ni siquiera quería saber de otro embarazo. Pero quería un segundo hijo, ¡muchísimo! Por lo tanto, preparándome para mi próximo embarazo, me hicieron análisis para todas las infecciones, los médicos revisaron mi cuerpo de todas las formas posibles. Su opinión era inequívoca: estoy sana y puedo tener un niño sano. Entonces mi último embarazo comenzó. Me di cuenta de que este debía ser mi último embarazo, ya tenía 40 años, y en caso de otra tragedia, no encontraría ninguna fuerza física o moral para otro intento.

Empecé elaboradamente a buscar una clínica para supervisar mi embarazo. No quería encontrar solo un buen médico, estaba buscando una clínica especializada con una amplia gama de servicios y experiencia en la supervisión de los embarazos complicados. Así es como encontré ISIDA. Exactamente aquí, por primera vez, escuché sobre el problema con mi sistema de coagulación de la sangre. Este problema apareció solo durante el embarazo, en su segunda mitad, condujo al envejecimiento prematuro de la placenta, la hipoxia crónica de mis hijos y resultó en un trágico final.

Inmediatamente después del registro, un especialista con experiencia en dichos problemas comenzó a supervisarme. Escrupulosamente seguí todas las indicaciones del médico para estabilizar mi hematopoyesis y... temí por la vida de mi hijo.

Nuestro hijo nació un poco antes del término, a las 38 semanas del embarazo. E inmediatamente uno de los mejores neonatólogos de Ucrania fue invitado a supervisarlo. Ni yo, ni mi esposo ni ninguno de mis parientes tuvimos que buscar un especialista y pedir una consulta, todo se hizo en ISIDA "automáticamente", invisible para mí. Solo podía soñar con un alto nivel de servicio médico. Más específicamente, cuando busqué la clínica para supervisar mi embarazo, exactamente debido a este alto nivel de servicio, preferí ISIDA a otras clínicas. Pero no creo que incluya la atención posnatal de nuestro hijo también.

Nuestro hijo tiene ahora 7 años y el único problema con el que nos enfrentamos son las consecuencias de mis miedos que experimenté durante el embarazo. Mi hijo los sobrevivió junto a mí, ahora nos estamos deshaciendo de ellos con la ayuda de un psicólogo. En cuanto a todo lo demás, es un niño absolutamente sano, y estoy muy agradecido con los médicos de la clínica ISIDA por su vida".

Estamos increíblemente felices de que el esperado sueño de nuestra valiente paciente finalmente se haya cumplido: ¡esta es la mejor recompensa para todos los que ayudaron a que este pequeño milagro sucediera! Esperamos sinceramente que esta inspiradora historia brinde confianza y fe para lo mejor a todas las mujeres y parejas que día a día luchan por su mayor sueño de convertirse en padres. Que todos sus deseos se hagan realidad!